¿Sabías que muchos creen que la cirugía láser “desgasta” el ojo, pero ocurre exactamente lo contrario?

Uno de los mitos más comunes es pensar que el LASIK o la PRK “gastan” la córnea y que, con el paso de los años, el ojo se vuelve más frágil. La realidad es muy distinta.

Antes de indicar una cirugía refractiva, el oftalmólogo realiza estudios como la topografía y la paquimetría corneal para medir con precisión el grosor, la curvatura y la estabilidad de la córnea. Solo cuando estos parámetros cumplen criterios de seguridad se recomienda la operación.

Además, el láser excímer actúa únicamente sobre una capa extremadamente fina de la córnea, medida en micras (milésimas de milímetro), preservando la integridad estructural del ojo cuando el procedimiento está correctamente indicado.

Por eso, las principales sociedades internacionales de oftalmología consideran al LASIK y a la PRK procedimientos seguros y eficaces para pacientes adecuadamente seleccionados.

En OJOS LÁSER, cada cirugía comienza con un diagnóstico exhaustivo, porque la mejor tecnología siempre debe ir acompañada de una correcta evaluación médica.