Antes del LASIK, la PRK ya transformaba vidas. Fue el primer procedimiento refractivo aprobado por la FDA en los años 90 y sigue siendo una excelente opción para personas con córneas delgadas o ciertas características anatómicas.
La PRK no requiere crear un flap corneal, lo que la convierte en una alternativa muy segura para pacientes seleccionados. Publicaciones en Ophthalmology y American Journal of Ophthalmology respaldan su eficacia a largo plazo.
No todos los ojos son iguales. Por eso, en OJOS LÁSER indicamos el procedimiento ideal según tu estructura corneal.

